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sábado, 30 de agosto de 2014

Wigudun, un hijo guna de dos Espíritus

Título de la Obra: Wigudun, un hijo Guna de dos Espíritus
Guionista: Juan Pérez Archibold
Autor: Juan Pérez Archibold
Compañía: Mujeres Emprendedoras Kuna
Directora técnica: Fermina Fábrega
Productora: Estrategias y operaciones Abia Yala y Wigudun Galu
Intérpretes: 5 Mujeres, 4 varones y un omeggid.
Voz en off: Jose Colman

A petición de Wigudun Galu y Nandin, estamos investigando y elaborando el guion musical llena de danzas de Wigudun: Un hijo guna de dos espíritus. Sera estrenado en la ciudad de Panamá el 10 de diciembre 2014, en una de las salas prestigiosas de Panamá. El papel de Wiggudun lo desempeñara el prestigioso artista omeggid.

Pero, ¿de dónde parte esta historia?

Según se cuenta en los saberes ancestrales Guna, llegaron desde lejos tres personajes: Ibeorgun, Giggardiryai y Wiggudun a organizar, empoderar al pueblo Guna.

El primero, Ibeorgun, padre de la sociología Guna. Sintetizo la estructura social Guna a través de una gran Casa. La casa de la tierra y la casa universo. Es el organizador del pueblo guna.

La segunda, Giggadiryai, mujer guna experta en Paridad de derechos y empoderamiento.

El tercero, Wiggudun, solo se sabe que era Sia darguena, un personaje de diversidad de genero ancestral, que se le conoce en el mundo guna actual como Omeggid. Y en el mundo simbólico guna fue eliminado. Se volvió un personaje apócrifo, no incluido en la historia guna. 

Pero realizo obras con Ibeorgun y Giggadiryai

Sinopsis de la obra musical:

PRIMER ACTO

En un escenario oscuro, Wigudun está en bruces. Esta vestido con una túnica de manta de algodón. Pelo largo y nariz aguileña. Su rostro pintado con achiote.
Las mujeres danzan y cantan melodías dedicadas a los omeggid. Wigudun se levanta suavemente y una luz amarilla rojiza aparece, las nubes se engarzan entre si. Los trinos y pájaros cantan al paso de Wigudun.
Aparecen, Ibeorgun y Kikadiryai, se abrazan danzando y cantando. Al fondo, en la pantalla, sobre el pueblo que se despierta, sobresalen cerros y llanuras y un rio pasa por un canal que riega los cultivos.

ESCENA I

Y de pronto Wigudun, desaparece sin dejar huellas, ni sus dos espíritus”. 
Wigudun: -Por qué me has matado Madre y Padre, será porque tengo dos espíritus? Estoy con el sudario ceremonial y en el asilo de desamparados. Mi espíritu femenino y masculino es una palabra, fuerza y luminosidad”

Sigue….

lunes, 27 de febrero de 2012

DESARROLLO QUE EMPOBRECE

2012-02-26 — 12:00:00 AM Publicado en La Estrella 26 Febrero 2012— Una vez, a la pregunta de un periodista acerca del porqué los Kunas no quieren desarrollarse, el Saila Dummat kuna Gilberto Arias respondió: ‘Este desarrollo me hace pobre’. Definitivamente, nadie en su sano juicio puede oponerse al ‘desarrollo’. Sin embargo, la cuestión es de qué desarrollo estamos hablando o si se quiere, desde qué perspectiva estamos definiendo el concepto desarrollo.

En ‘este desarrollo me hace pobre’, en la boca del saila hay una sabiduría milenaria y luminaria manejada por los kunas en su práctica de desarrollo integral. El desarrollo para el kuna significa la concreción de cuatro ejes fundamentales: Neg, quiere decir casa, pero denota territorio y pertenencia, cultura y lengua. O sea, remite a desenvolverse desde, con, para la casa. El primer concepto, neg onasguet, se refiere al crecimiento de la casa de manera horizontal; el segundo, neg odummoget, dice ampliación de la casa de manera vertical; el tercero, neg oganoget, expresa dar espíritu a la casa; el cuarto, neg oagdiguet, indica asentar la casa desde la Madre Tierra hacia el cosmos.

Existen pues, diversos nexos y vínculos de influencia y por supuesto, distintos niveles de relación. Estas cadenas de intercambio estructuran el modo de diagnosticar, sentir y actuar del kuna integrado a la casa, como estructura sociopolítica, económica y cultural en su práctica de identidad.

En esta experiencia, el territorio no solo es fuente de recursos para vivir, sino es lugar privilegiado de desenvolverse en relación con la Madre Tierra, con otros hombres; es zona de producción de la vida material y espiritual, lugar de organización y de gobernarse de manera diversa y efectiva.

Sin embargo, en las políticas globales nacionales de desarrollo, de nuestro país en proyectos como la minería, hidroeléctricas y turísticas, unidas a los criterios de desarrollo unido a los ejes de intervención de organismos internacionales y en la actualidad articulada a los dictámenes del TLC y ALCA, no desarrolla al indígena, sino que provoca una desarticulación de estructuras sociales y el mundo simbólico. Beneficia a ricos y poderosos que usufructúan de los créditos, control de mercado y acceso al aparato de Estado.

Entonces, la expresión de ‘este desarrollo me hace pobre’, alude al desarrollo comprendido como globalización que divide a la Humanidad entre ganadores y perdedores; los primeros con concentración de ingresos exorbitantes y con acceso a la tecnología y los últimos, relegados a un papel cada vez de subalternos, en consecuencia empobrecidos.

¿Es acaso, este empobrecimiento, el fracaso del proyecto humano, justo y equitativo? ¿Es el triunfo de un sistema donde el poder, la politiquería y las ganancias exorbitantes siguen mandando y estimulando nuestro sistema?

En este sentido, ‘este desarrollo me hace pobre’ no alude al desarrollo que intente construir un Panamá unido desde la diversidad y equidad y recree la vocación solidaria y fraterna de los distintos grupos sociales y sectores que formamos este territorio llamado Panamá. Pero, desgraciadamente el problema de Visión de Nación es una realidad y agenda por construir en nuestro país. Tenemos que avanzar.

SOCIÓLOGO KUNA.

viernes, 6 de agosto de 2010

9 de Agosto dia de los Pueblos Indígenas en Justicia e inclusión

RECUPERAR EL PODER

Un sabio coreano decía refiriéndose a los pueblos indígenas que “con demasiada frecuencia sus idiomas se ven sometidos a restricciones o se ven amenazados de extinción, al tiempo que sus territorios se sacrifican para realizar en ellos actividades de minería y de deforestación”.

Indefectiblemente es así. Los pueblos indígenas en la actualidad, dueños de una diversidad de recursos naturales, espirituales y conocimiento tradicional, se han convertido en vulnerables, excluidos y empobrecidos.

Las actuales guerras, el control implantado, y el miedo desatado por los poderosos del mundo, demuestran su desesperación por la pérdida de autoridad sobre la humanidad y las ansias por acumular el capital.

Frente a esto, la sabiduría kuna a través del Palu Wala (árbol de la vida), que es la narración del origen del mundo, ancla el antiguo conocimiento en la realidad, ofreciendo a la vida tantas oportunidades, encrucijadas y deficiencias.

Decía una vez, el sabio kuna, Inakeliginya: “El árbol de la vida nos lleva a fortalecer nuestra identidad y nos permite leer la realidad desde la madre Tierra, y ofrece una nueva forma de libertad y autonomía. Eso nos hace kuna. Es el centro de nuestra vida. Les aconsejo que elijamos sabiamente nuestras posibilidades y que defendamos nuestros sueños. Y que el camino de elección nos conduzca siempre a viajes de la existencia, de la conciencia, de la energía y la lucha por la libertad que nadie puede detener.”

Así es. La sabiduría kuna para desarrollarse necesita de las relaciones espirituales, minerales, humanas y vegetales y una mente despierta, aguda y avispada para enfrentar la realidad injusta: eso es, reconquistar el poder. Si, el poder que fortalezca nuestra realidad y nos haga reconocer y sentir el efecto que ejerce la fuerza de la Madre Tierra en la movilización, levantamiento y transformación.

Cuando prestemos más atención a la Madre Tierra y cuidemos más a ella, en lugar de obsesionarse con guerras y negocios financieros basados en el oro, ríos, coltan y la biodiversidad, sabremos que la transición a una conciencia movilizadora de mayor compromiso con los demás seres ha tenido lugar.

Es hora de gritar: ¡basta ya! Y no hay que temer. El miedo es la peor esclavitud.
Tenemos que defender, fortalecer y reproducir a la Madre Tierra para que tenga más vitalidad, y sea reconocida, admirada y aplicada como un sistema de vida interactivo de formación que nos conecta con capas y realidades multidimensionales capaces de revolucionar esta realidad.

Elijamos sabiamente nuestras posibilidades de vida y no destruyamos nuestros sueños. Que nuestro camino de elección nos conduzca siempre a
viajes con justicia e inclusión. Y que la violencia, discriminación y el afán de acumulación no mate nuestro Mundo.

El despertar de la conciencia no se puede detener. Debemos valorar la vida que estamos viviendo; y estar bien preparados para manejar nuestras opciones. Tenemos que aunar y creer en nuestros derechos para crecer en nuestra fuerza.

lunes, 8 de marzo de 2010

En honor de millones de mujeres indigenas del mundo

Así era ella


Nunca escribió en alfabeto español

Ni supo lo que era comunicarse en lengua castiza

Ni uso perfumes "Carolina Herrera"

ni tacones de moda "Dior".


Su escritura eran hojas de la vida

su lenguaje eran toques de tambor

y naturaleza con sentido

su perfume era olor cacao



Ella espero cada día para vivir

Observó desde el entorno, un cielo azul,

el sol brillante y nubes de diferentes colores.

Llamó abuelo al sol y abuela al océano.



Era una mujer, mi Madre, la que me indujo a conocer el

mundo del otro.

a ilusionarme de la vida y enamorarme de la hermosa vital: MADRE TIERRA



Necesito aprender de ella

su serenidad, su disfrute, su paz, su misterio

ante todo su sabiduría que envuelve y contiene

un tejido invisible de la vida total



Autor: Juan Perez Archibold

Panamá, 8 de marzo 2010






viernes, 8 de enero de 2010

Avatar y los territorios de los pueblos indígenas

James Cameron, director de Avatar dice que esta película tiene varios niveles, “Por un lado, es una historia de colonización, pero también de amor, ambiental y de viajes interplanetarios” o sea es una película de concienciación ecológica.

Al ver esta película con ojos y corazón Kuna, me sentí identificado con un guión en el que el mensaje está claramente por encima del contenido. Además, una película llena de sentido y sentimiento, de pasión y compasión, de enamoramiento y miramiento te obliga a seguir el guion paso a paso. Y ese seguir el guion, nos deleita con imágenes de la naturaleza, representada en un gigantesco árbol de la vida, islas flotantes cubiertas de vegetación, selvas y flores maravillosas, aves moradas, animales feroces y la noche cubierta con bioluminiscencias que se prenden al paso de los Navi. Los Navi, presentados como seres azules, de cola larga, ojos leoninos y orejas puntiagudas nos permite rápidamente identificarnos con su realidad. Esa es, nuestra realidad. La realidad de los pueblos indígenas.

Los kuna creemos, también que el origen de la vida procede del gran árbol de la vida (Palu Uala) y conectados energéticamente junto a los otros seres dan vida al universo humano, planetario y cósmico. El kuna dice, Neg dulaguar nai pilli baabagse, mundo vivo en los ocho niveles. Palu Uala, representa un ecosistema rico en biodiversidad mineral, vegetal, física y espiritual, que los pueblos consideran su Madre.

En la película Avatar, los Navi representan a los pueblos indígenas que se enfrentaron por décadas a la cruz y la espada y ahora a la ingeniería genética, tecnología militar y la conquista espiritual, para explorar y explotar el exótico superconductor unobtanium.

Avatar es una película, sin embargo, nos lanza a una realidad dolorosa, cruel e inmoral. Las guerras y matanzas provocadas por el Coltan, que hacen funcionar los celulares y televisores, en Congo, África; la muerte de indígenas, en las minas de oro y cobre en Bolivia, Perú y Chile en tiempos de la conquista; el desplazamiento y hundimiento de grandes extensiones de territorios de indígenas para la construcción de hidroeléctricas y oleoductos en Panamá, Brasil y Venezuela; las guerras inducidas por la industria de la guerra en Irak, Colombia para apropiarse del petróleo y de la biodiversidad.

Necesitamos ser Avatares, seres espirituales que descendamos en respuesta a la llamada y necesidad del mundo humano, vegetal, mineral y espiritual actualmente saqueada, expoliada y explotada sin misericordia.